Casa > Noticias > Noticias de la compañía > Guitarra Dios tocando un anill.....

Noticias

Guitarra Dios tocando un anillo, el público estaba tranquilo


Eric Clapton es un músico, compositor, cantante, guitarrista británico y ganador de varios Premios Grammy. Es uno de los mejores guitarristas eléctricos de la historia y la escena musical occidental lo llama "el dios de las guitarras".
Clasificada como una de las 100 mejores guitarras eléctricas en 2003 por la revista Rolling Stone, 53 están clasificadas entre los 100 mejores artistas de rock y 3 en el Salón de la Fama del Rock and Roll.
World es el mayor conspirador, siempre ha estado desprevenido y completamente preparado.
El 27 de agosto de 1990, Stevie Ray Vaughan, el amigo más cercano con quien trabajó, y otros dos miembros, Colin Smythe y Nigel Browne, murieron en un accidente de helicóptero. Eric Clapton se sentó detrás del avión y lo vio todo.

Sin embargo, el dolor desapareció. El 20 de marzo de 1991, un niño de 4 años y medio sintió curiosidad por el mundo y quiso mirar por el alféizar de la ventana. Pero, inadvertidamente, cayó desde el piso 53 de un apartamento en Manhattan, Nueva York.
El niño pequeño, Conor, es el hijo más joven de Eric Clapton.
Hermanos y amigos se fueron, el amado hijo se fue. Solo un corto período de seis meses de vida, experimentó las lesiones más dolorosas de la vida.

La música no es gloria, no es un logro. Es un medicamento que saca a las personas de su dolor.
Para este hombre que ha experimentado el divorcio, el abuso de drogas y el dolor, y la formación de la banda de crema, banda de promesas a ciegas, Drake y la banda de dominó y muchos otros conocidos banda de hombres.
La música es más que amor, gloria y logro. Se convirtió en un antídoto para sacarlo de su dolor. La canción "Tears In Heaven" es la dolorosa y desesperada canción de Eric Clapton.
Las letras son toda su expresión, cada párrafo, cada oración es una comodidad.
¿Me reconocerás, si te encuentras en el cielo?
¿Todo seguirá igual, si la reunión en el cielo?
Al otro lado de esa puerta, sé que hay paz,
Sé que no habrá lágrimas en ese cielo.
Un anciano con una guitarra, sentado en la oscuridad bajo la iluminación del escenario, tocó las cuerdas. Voz ya vieja, no llena de elegancia juvenil, algunas cansadas, un poco de vicisitudes.
Una oración de letras y parientes celestiales para dialogar. Amanecer y al atardecer, pelo blanco, la pena volvió a aparecer.
Los muertos se han ido, entonces viven.